que somos si no la búsqueda incansable de colores en el lienzo de un epilogo perfecto,
solo la búsqueda, la condición humana,
-yo también tengo otro lugar,
.le escuchaste decir sin oírlo con la suficiente atención,
como para comprender que las necesidades pueden,
y de hecho generalmente lo son mutuas,
aunque no necesariamente paralelas,
intentaste seguir con tu alocución casi existencial,
y digo casi por que a esta altura de los acontecimientos ya no podías desplegar tu interior,
en la inmensa desatención de tu interlocutora,
que se había descarriado con una interrupción impensada ante un auditorio respetuoso,
-y qué carajo me importa, gritaba desencajada,
en tanto la falda enrollada,
hacia que su bombacha se le clavara impertinente en el culo sacándola de enfoque,
y logrando su más furibundo enojo,
-está bien no es para que te pongas así, solo intentaba darte otra razón,
-qué razón ni mierda, estoy tratando de verter mi intimidad en tus planas orillas y me salís con boludeces,
el acostumbrado a la magnificencia de la tormenta emocional,
de un animal en celo egoísta y perverso,
que solo pretende ser saciada con el apetito de un naufrago,
y aplastado por las continuas insinuaciones a su virilidad de roedor,
comprendió inmediatamente que no era ese el momento, para confesar sus deseos más íntimos,
ni para entablar una confrontación la cual estaba perdida antes de empezar,
-mírate si sos un naufrago del estúpido romanticismo,
-de una primavera que ya se termino,
-incapaz de escucharme cuando te necesito,
-no entiendo nuestra relación, no me entiendo,
el impávido escuchaba ya definitivamente en silencio,
sabía de antemano que todo terminaría al irse a la cama,
ella adoraba que él la amase,
así que trato de mejorar su cara de boludo,
pensar en el culo de su compañera de trabajo,
y disponerse a satisfacer a esa mantis religiosa que lo estaba insultando,
como todas las noches en un ritual de sado dominación oculta,
pues creía que de esa manera sacaba lo mejor de él,
creyendo en la ignorancia de él , y él dejándola creer,
-me estas escuchando,
-porque me miras con esa cara,
-no ves que me estoy enredando con las faldas vení ayúdame,
-que ya otra vez se me metió la bombacha en el culo y vos sin hacer nada,
ya estaba por empezar el juego,
ella sacaría en la cocina su ropa interior de todo el día,
delante de la ventana arriesgando ser vista por el vecino,
y se la fregaría con todos sus manjares aromáticos en la cara,
el seguía pensando en el redondo culo que deseaba,
y ya empezaba a notar el bulto que calmaría a aquella fiera independiente,
viciosa por los malos tratos hacia él y proclive a la humillación más ladina,
con la que ataría su sexualidad brutal a el amante elegido para tal propósito,
ya llevaban varios años y el ritual se iba endureciendo,
como su verga volando dentro de sus fantasías en los bajos de la que deseaba.
Al despertar con el fuerte aroma sin pudor se encontró asediado,
con su pija enhiesta, y totalmente sometido al protocolo de lamerla,
hasta que los gritos de la fiera le indicaran el momento de enterrarle su angustia,
eso sí, sabía que había sido elegido por sus virtudes sexuales, no por su encanto varonil,
y como en otras noches comenzó la caza,
ella devoro esa esplendida virtud del ignorante y él se dejaba lamer,
él la mordió tal y cual debía hacerlo,
al principio con la calma de la espuma para ir in crescendo
hasta marcar sus nalgas con los dientes,
el principio de las manchas rojas eran también el principio de la venganza,
mordía más fuerte, su turgencia crecía,
ella multiorgásmica, ante su hombre se hacía de seda y él de fuego,
metal incandescente chorreaba su baba de animal, ese que desconocía,
la sometía a volteretas, penetraciones, empellones, mordidas y más,
ella acababa y acababa y él más,
sus ignotas armas mostraban aquel costado,
empujaba su cara contra ese culo rojo luna inflamada,
que no era su amada pero si su deseo,
baba y colmillos los huevos turgentes, y ella casi desmallada,
era a sabiendas antes de desfallecer le diría la clave,
el licuaba su sangre en latidos fuera del pecho,
al que bañaba en el flujo más miserable del adorable deseo,
si el deseo de ella,
ella a punto de tener otra muerte, su enésima muerte,
esa muerte que le haría decir para finiquitar la faena de su semental, sodomízame,
con el último aliento ya sin preguntas,
dilatada sin cuestionamientos fragmentada a punto de fenecer de amor,
o lo que ella entendía por amor,
“que somos si no la búsqueda incansable de colores en el lienzo de un epilogo perfecto”
repetía en el ritual nocturno, esta mariposa desteñida,
mudando sus colores en el placer de su fiera,
-más, dame más, comenzó el final,
y otra vez más, dame por el culo,
un estallido de colores,
en la fuente de inspiración de esa mente a mil que gozaba cogiendo un culo ausente,
ese que le daba la máxima energía para erguirse ,
hasta sentir la posibilidad del estallido en sus piernas,
mancomunándose con el otrora más deseado,
ahora era ella nuevamente y no solamente su culo.
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uno o dos de conocer.ar,y ahora gotan tomasuncafe-22-03-12.